¿Qué podemos hacer los padres y madres en la educación sexual de nuestros hijos?

2017-11-22


Muchas veces nos preguntamos, sobre todo si somos padres, de cuál es el rol que tenemos en la educación sexual de nuestros hijos.

¿Cuándo comienzan los niños a interesarse por el sexo?

A partir de los 2 años hasta los 6, es una etapa en la cual el niño o niña comienza a conocer su cuerpo y tener curiosidad por el cuerpo de los demás. En este momento es muy importante que los padres tengan una actitud abierta e intenten resolver su curiosidad y preguntas

De los 6 hasta los 12 años parece que disminuye este interés por el cuerpo y la sexualidad, pero la curiosidad sigue y muchas veces la podemos ver en el desarrollo de los juegos. En una etapa ideal para hablar de temas de sexualidad desde la calma y antes de que empiece la explosión de la adolescencia.

Algunas claves a tener en cuenta

  • Acompáñales durante todo su desarrollo evolutivo:

Es importante que desde los primeros años de los niños se pueda hablar en el hogar de todo lo que a los chicos y chicas les interesa, ten en cuenta que ellos no siempre preguntan así que, si lo ves necesario, no dudes en sacar el tema.

  • Intenta responder a sus preguntas:

Responde con naturalidad, aunque algunas preguntas te puedan dar pudor. Solo de esta manera te convertirás en un referente de confianza.

Si tus hijos no quieren hablar contigo de estos temas es importante respetar sus silencios, sin obligarles a participar. Tú muéstrales la puerta abierta, pero no les empujes a entrar. Tiempo al tiempo. Lo importante es sembrar.

  • Sé sincero/a:

Es mejor no mentir si lo que quieres es que no te mientan. Si no sabes la respuesta podéis buscarla juntos.

No es necesario ser experto para educar, basta con tener una buena información básica sobre los aspectos más relevantes y no dejarlos llevar por miedos, mitos, tabúes. Puede ser suficiente con saber de qué recursos disponemos (centros de planificación familiar, aula joven, bibliotecas...) para poder ser informados nosotros o nuestros hijos.

  • Comparte tus valores:

La mejor manera de enseñar valores es mostrarlos a través de nuestra conducta. Es importante que nuestros hijos nos vean como personas tolerantes y respetuosas. Educar, no adoctrinar.

El principal objetivo de la educación sexual no es de dotar a los chicos y chicas de información, hay que trabajar actitudes. Para ello además de penes, vaginas, preservativos y menstruación, deberemos de:

  • Fomentar la autoestima, súper importante; quien más se quiere, más se cuida.
  • Entrenar en habilidades sociales: saber decir sí y no.
  • Facilitar la percepción de riesgo, hay muchos adolescentes que creen que a ellos no les va a pasar. Es como si fueran invulnerables. Se debe de trabajar estas ideas erróneas.
  • Que vean los anticonceptivos como herramienta para poder tener relaciones sexuales más placenteras y no solo como instrumento para evitar embarazos y Enfermedades de Transmisión Sexual.

Ø No es lo mismo llegar a la adolescencia sin haber oído hablar de la sexualidad, que habiendo aprendido a hablar de ella

La adolescencia es una etapa de la vida con unas características psicológicas, biológicas y comportamentales que hacen necesarias actividades enfocadas a la educación en la salud y preventiva en términos de cuidados de salud sexual y reproductiva adecuadas a sus expectativas y necesidades.

Los adolescentes no constituyen un grupo homogéneo pero su comportamiento sexual viene influido, en mayor o menor mediada por una serie de factores:

-Inicio temprano de la actividad coital

-Cambios frecuentes de pareja o monogamia sucesiva

-Sensación de invulnerabilidad por no tener integrada la noción de riesgo

Si ha esto unimos una deficiente educación sexual, esto conllevará una escasa, deformada o idealizada información sobre los métodos anticonceptivos, maternidad/paternidad y sexualidad que, unido a la presión de los medios de comunicación y a los dobles mensajes sociales y falta de habilidades sociales o recursos para acceder a la asesoría y a los anticonceptivos, provocará que esta etapa de la vida sea especialmente vulnerable en torno a aspectos relacionados con la sexualidad y a que aumenten los riesgos de embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.

Así los objetivos de los programas y servicios de anticoncepción y sexualidad dirigidos a los adolescentes se deberían de basar no solo en la prevención de riesgos como la transmisión de enfermedades y la evitación de los embarazos no deseados, sino también en la prevención de los riesgos de los trastornos emocionales originados por la dificultad en la adaptación a los cambios físicos y de la presión de los iguales. Se debe de tratar de un modelo de atención biopsicosocial desde lo preventivo basado en la información y el asesoramiento, capaz de proporcionar alternativas a sus necesidades sexuales y afectivas que facilite la percepción del riesgo y fomente actitudes positivas en hábitos saludables y no sexistas.

¿Tienes hijos adolescentes? ¿Qué que lo que te preocupa de la educación sexual de tus hijos?

Espero que este artículo os haya resultado interesante. Vuestras opiniones y dudas, como siempre, serán bien recibidas.