La moda del Cancaneo o cómo tener sexo con desconocidos en lugares públicos

2017-12-20

El término Cancaneo es la traducción del inglés Dogging, y según se comenta el origen del nombre es porque los asiduos ponían como excusa diciendo que iban a pasear al perro. No solo es cuestión de practicar sexo con desconocidos sino también están bien visto mirar y tocar. No hay apenas reglas y el morbo es hacer lo que a uno le apetezca sin dar explicaciones saliendo "impune". Al parecer, mantener relaciones en un coche ya no produce el morbo de antes y ahora cualquier sitio público es válido.

Donde más arrasa es en Madrid y en Barcelona y principalmente funciona gracias a los foros que encuentras en Internet que sirve para que los llamados doggers puedan citarse en un lugar y hora concretos. En estos foros, no solo encuentras a personas y lugares para practicar esta actividad sino que los mismos usuarios los usan para contar sus experiencias con todo tipo de detalles.

El perfil del dogger es de mayoritariamente hombres, de entre 18 a 70 años, de todas las clases sociales. Los voyeurs, en cambio, son principalmente hombres maduros y, la mayoría, casados. También encontramos parejas interesadas en sesiones de intercambio.

Para esta práctica sexual, sin duda, hay que tener un gran grado de apertura mental y , como en el resto de prácticas sexuales, hay que tener en cuenta unas normas básicas de seguridad y un mínimo de sentido común.

El lenguaje y las normas de seguridad básicas.

Los practicantes del cancaneo tienen unas normas muy básicas pero que conviene conocer si te interesa adentrarte en este mundo

  • Si se ve un coche en una zona oscura, cuyas luces exteriores se encienden y se apagan, puede que sea un coche de doggers.
  • Si la luz interior del vehículo está encendida, la pareja quiere ser observada mientras mantiene relaciones sexuales.
  • Si además la ventanilla está medio abierta o abierta del todo, se puede mirar y tocar, y si la puerta está abierta se puede entrar libremente a formar parte de la fiesta.
  • No acudir a las sesiones con objetos de valor o guardarlos bien antes de comenzar.
  • Evitar llevar agendas, móviles o tarjetas donde te puedan localizar después.
  • De regreso a casa, mejor dar una vuelta por si alguien nos sigue. Lo ideal es que nadie sepa tu domicilio.

Siguiendo estas mínimas normas, el dogging puede crear innovación y avivar nuestra vida sexual.

¿Te interesa el dogging, lo has practicado o practicas? Te invitamos a que participes en nuestro blog.

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