Cuando los nervios nos traicionan, el temido "gatillazo"

2018-05-18


Has conocido a una pareja hace poco y, tras una cena deliciosa en uno de los restaurantes de moda de la ciudad, te invita elegantemente a su casa. Hasta ahora todo encuentro sexual no había pasado de los besos y alguna caricia un poco atrevida, por lo que las expectativas de tener por fin sexo real te parece de lo más estimulante. No te esperabas que el día D pudiera ser hoy, y la verdad, es que te has relajado con el alcohol y has bebido alguna copa de más, pero la aventura es la aventura, y esta promete acabar con un buen orgasmo.

Por fin estáis en la cama y tras una sesión de juegos y caricias, tu pareja te pide que la penetres. Entonces; ¿qué pasa? ¡Tu pene no tiene la turgencia que necesita! Intentas no ponerte nervioso y te propones seguir un poco más el juego erótico. Tu pareja se da cuenta de que pasa algo y de manera natural comienza a acariciarte los genitales, pero ahora tu miembro se retrae todavía más. Cada vez estás más nervioso y un sudor frio recorre tu cuerpo. La erección es imposible.

¿Por qué me ha pasado?

Una de las principales preocupaciones y, a la vez, motivo de vergüenza para la mayoría de los hombres, es el temido "gatillazo". Este lo podemos definir como la "pérdida de erección momentánea cuando un hombre está llevado a cabo relaciones sexuales".

La erección es una respuesta sexual que se produce en los hombres se manera automática cuando está estimulado sexualmente. A su vez, cuando compartimos esta excitación sexual con otras personas se pone en marcha una serie de expectativas y creencias que lo que debe de ocurrir a continuación. Esto puede generar un estado de angustia si el hombre tiene temor a "no dar la talla". Cuando el hombre centra su atención en no fallar esto crea una ansiedad que puede anular la respuesta fisiológica de la erección.

A estos temores los expertos los llaman "socialización sexual" y tiene que ver con lo que hemos aprendido sobre cómo debe de ser un hombre en la cama.

Además de las ideas que transmite la sociedad, existen otros factores que aumentan el riesgo a sufrir un "gatillazo", como la falta de sueño, el estrés, incluso haber consumido alcohol (como a nuestro amigo) o algún estupefaciente.

¿Qué se puede hacer?

Los sexólog@s siempre recomendamos que sea vital dejar de centrarse en los genitales y empezar a disfrutar con todo el cuerpo. El encuentro sexual no debe de ser un "me presento a un examen" sino que se debe de vivir como un momento de juego intimo con otra(s) persona(s).

Si, y si el problema no se soluciona, acudir a un especialista